En 2003 el cepillo de dientes fue galardonado con el premio a los grandes inventos de la humanidad debido entre otras cosas a que lleva con nosotros desde hace más de 5.000 años.

La historia nos cuenta que, aunque en civilizaciones como la de Egipto ya utilizaban un utensilio fabricado con la rama de un árbol a la cual mordisqueaban un extremo para que quedase suave y realizar el “cepillado”, el primer cepillo de dientes lo confeccionó un emperador chino que colocó cerdas de pelo de cerdo salvaje en un trozo de hueso.

Los viajeros y navegantes acercaron con ellos el invento a Europa donde únicamente la case alta tenía estos “privilegios”. A su vez fueron considerando que las cerdas eran demasiado duras y optaron por sustituirlas por crin de caballo.

Este invento fue evolucionando hasta que a finales del siglo XIX comenzaron con la fabricación a gran escala mejorando progresivamente y variando la crin de caballo por cerdas de nylon que además de ser mas suaves tenían resistencia a la contaminación por bacterias.

Así se siguió perfeccionando en este “utensilio” hasta llegar hoy en día a los cepillos dentales manuales y eléctricos. Con gran variedad de diseños y prestaciones que se adaptan a la necesidad de cada uno.